Bueno querida, hasta aquí hemos llegado. Emprendimos este camino a finales de 2014 y desde entonces, un año y algo más, hemos acudido puntuales a nuestra cita de los fines de semana contigo, y con el Córdoba. En este tiempo, hemos procurado que nuestro encuentro fuera algo que celebrar entre los cordobesistas, que nos partimos la garganta en el reino. Lugar de encuentros y desencuentros, de ideas plasmadas en tifos, de partidos con final feliz, y con final amargo. Lugar de cenas, barbacoas, festejos. Espacio de reuniones, de juego, de charla. Zona donde compartir una cerveza, y unas risas.

¿Recuerdas cuando eras una simple cochera? Una a la que se le puso un suelo, unas paredes, pintura, fontanería, carpintería… para tratar de adecentarte todo lo posible, para uso y disfrute nuestro, y de los nuestros. Una de la grandeza de Incondicionales radica en que de un estudiante de turismo salga un diseñador. De ingenieros, albañiles, de un abogado un pintor, de un cocinero un fontanero. De gente corriente, gente majestuosa, sin la ayuda -expresa- de profesionales (más allá de algún que otro padre enrollado, y buena gente).

adios pequeña adios

Y te dejamos como nueva. Un hogar con el que sufrir juntos, esta bendita locura blanquiverde. Nos vamos, -obligados por la venta del sitio a otro propietario comercial- y no por falacias y calumnias de “ruido”. Guardaremos estas vivencias, y nos mudaremos con todo lo aprovechable, a un nuevo hogar, pero tú, tú siempre serás ese primer amor, inolvidable.

Ahora toca decirte adiós. Adiós con el corazón, que con el alma no puedo, que diría la canción…

Gone Baby Gone